En
1884 bajo la administración de Rufino Ortega la provincia
se constituye en la primera en dictar la Ley de Aguas de la República.
Considerada como una de las más perfectas en el orden internacional,
esta revolucionaria ley se dicta a causa del enorme desarrollo
alcanzado por Mendoza en materia de recursos hídricos y
legalmente, por la necesidad de compendiar y resumir las diversas
normas jurídicas con que se contaban hasta el momento.
Luego
con el advenimiento de Benegas los historiadores consideran
que se inicia el período de mayor progreso en cuanto
a irrigación se refiere, mejorando y aumentando la infraestructura
existente. En esos días una de las tantas crecidas periódicas
del río Mendoza termina por afectar la toma del zanjón,
dejando sin agua los cultivos por varios días.
El
hecho no hizo más que acelerar la decisión de
construir un dique en el lecho del río. De esa forma,
y aprovechando la estada del mendocino Villanueva en París,
el Gobernador Benegas le recomendó la búsqueda
y contratación de un experimentado ingeniero hidráulico
para estudiar y proyectar las obras necesarias.
El italiano César Cipolletti llega en esos términos
a Mendoza. Tras las primeras exploraciones inicia su proyecto
de dique, cuya construcción es llevada a cabo en forma
febril por la empresa de los hermanos Clarck. El dique sobre
el río Mendoza era un imperativo economómico-social
y tal vez en ello radique la explicación de la inverosímil
premura con que Cipolletti debió concluirlo. Las obras
se comenzaron el 1º de julio y fueron libradas al servicio
el 15 de diciembre de 1889. El ritmo de tareas fue legendario:
las piedras eran traídas a lomo de burro desde Cacheuta
y otros materiales, en lentos carretones. Se comenta incluso
que el mismo gobernador Benegas, contagiado del frenesí
de la obra, colaboraba acarreando piedras a la par de los albañiles.
De este modo queda el dique derivador en funcionamiento, con
un nivelador en el punto que el zanjón toma agua, dando
lugar a la primera obra de envergadura moderna dedicada a la
distribución de agua para riego en la provincia.
Ing.
César Cipolletti: El Artífice
Al gobernador
Tiburcio Benegas le toca en suerte ejercer la función en
un período de dificultades y limitaciones económicas.
Afortunadamente para Mendoza este prohombre no sólo tenía
buenos propósitos sino también una invencible capacidad
para realizarlos.
En
1888 aprovechando la visita a París del Ing. Guillermo
Villanueva, le encomienda la contratación de un ingeniero
hidráulico europeo de renombre y probada experiencia.
Con este mandato contrata a César Cipolletti, italiano,
nacido en la isla romana de Tíber el 30 de noviembre de
1846 y egresado de la Università di Roma con mención
de honor.
Para
ese entonces goza de una gran reputación en el Viejo Continente
y acredita una vasta experiencia de dos décadas. Ha planificado
y construído el acueducto de Florencia, el canal Villoresi,
el dique de Tessino, el embalse del lago Maggiore, ha inventado
el módulo para regular las competencias del agua que lleva
su nombre, y sendas obras de provisión de agua para Padua,
Vicenza y Milán. Por la última de ellas es galardonado
con el Premio Kramer del Instituto Lombardo de Ciencias y Artes.
Una vez en Mendoza inmediatamente se pone manos a la obra para
concretar la construcción del dique, que libera al servicio
en un tiempo récord.
Además de esta obra el dique Medrano será otra de
las obras de irrigación del Ing. Cipolletti. Su nombre
cobra renombre y lo convocan de San Juan y Tucumán donde
construye los diques 25 de Mayo y Salí. Con posterioridad
el Presidente Julio A. Roca le confía el estudio de los
ríos de la Patagonia. Montado a caballo recorre la zona
estudiando el paisaje y registrando todo cuanto ve y conoce, aun
maravillando sus tratrados por la precisión de sus contenidos.
Su proyecto que presenta al Gobierno de la Nación permite
irrigar vastas áreas antes desérticas, aunque varios
de sus proyectos quedan truncos dado que la situación económica
de aquel momento impide su realización.
Cipolletti
regresa a Italia donde soluciona el problema que desde largo tiempo
aqueja a ese país: la canalización del Tíber.
Como consecuencia el Rey lo designa Comendador de la Orden
de San Mauricio Lázaro.
Se embarca nuevamente hacia la Argentina que requería nuevamente
sus servicios pero fallece en altamar el 23 de enero de 1908.
Su cuerpo llega a Buenos Aires cubierto por las banderas de Italia
y Argentina. Sus restos y los de su esposa descansan en suelo
lujanino, en un monumento que le rinde homenaje junto a la primera
obra que levantara en la República Argentina y que lleva
su nombre: el dique Cipolletti.
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Atardecer en el dique |
La
Obra
Las
obras incluyen una toma en el zanjón, un canal descubierto
con capacidad para transportar 500 litros por segundo, dos aclaradores
de agua en Mayor Drummond, dos desarenadores de casi 10 kilómetros
en Luján; otro canal descubierto de casi 3 kilómetros
de cañería circular de hormigón, 4 filtros
en Belgrano (Godoy Cruz) que para 324 metros cuadrados de superficie
cada uno tiene 6800 metros de cañería maestra de hierro
fundido, hasta la esquina de Sarmiento y San Martín. Los
filtros del oeste se destinan a depósitos y se tienden 17,5
kilómetros de cañería de distribución
de hierro fundido y galvanizado.
El Dique Cipolletti cuenta con 30 compuertas, 120 metros de vertederos
y 180 metros de un fusible sobre la margen derecha del río.
En caso de producirse cortes de energía cuenta con un grupo
electrógeno de 60 kwa, el que tarda 40 segundos en funcionar
a pleno, que es el tiempo que demora en combustionar el diesel con
que trabaja.
El
Dique soporta hasta 3.500 metros cúbicos por segundo, antecedente
registrado en el año 1934 al producirse una fisura en el
Glaciar de El Plomo lo cual produjo un desprendimiento aluvional
de agua. Con posterioridad, en el año 1985 la estructura
del dique soportó caudales de 700 a 800 metros cúbicos
pos segundo.
Monumeto a Cipolletti
Panorámica del dique
El dique durante el Invierno |
Este italiano fervoroso debió enfrentar grandes dificultades
para concretar su trabajo: la naturaleza, la técnica insuficiente,
la falta de colaboradores capacitados; la incertidumbre de la política,
los presupuestos escasos, la inercia; los prejuicios y los críticos
de siempre.
Ante la obra de Cipolletti no son pocos los reparos y replanteos
que se han hecho. Pero jamás nadie hasta ahora ha podido
hacer una autopsia a esa obra hidráulica - proyectada y construída
en menos de 6 meses sin estadísticas, sin computadoras, sin
fotos aéreas - que sigue viva y operante, aun cuando de tiempo
en tiempo requiera los auxilios de la cirugía correctiva.
Es el símbolo viviente del afán un hombre que pareció
estar signado por el agua: nació en una isla, dedicó
su vida a regular la fuerza del agua y murió en altamar.
Dignamentete sobrevive en el nombre del dique que proyectó
y en el de una ciudad patagónica que surgió por el
riego.
La
información provista sobre el Ing. Cipolletti y su obra ha
sido una gentileza del Sr. OMAR GIUNTA.
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