La
llegada del tren a Mendoza en 1885, redujo las vastas distancias,
el aislamiento se desdibujó y fue cambiando el perfil provincial
al ritmo de lo que se llamó "La Máquina del
Progreso"
El reto de la montaña no amilanó
al ferrocarril. Por el contrario los empresarios quisieron extenderse
hasta Chile. Así nació el "Sector Trasandino
del Ferrocarril" en 1887. La traza elegida fué la
misma del camino, siguiendo el curso del río mendoza.
Una de las primeras estaciones hacia el oeste,
en ese sector, fue, y es la estación "Blanco Encalada"
en el distrito de Las Compuertas en Luján. La estación
hacia el año 1960, poseía un gran movimiento, llegó
a dar mucho empleo ocasional y estable a personas del lugar y
de los alrededores. Los principales clientes del ferrocarril de
ese entonces eran: Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF),
Gas del Estado, Industrias Siderúrgicas Grassi y los exportadores
de ganado.
Gas del Estado trasladaba el gas butano-propano
de Blanco Encalada a Córdoba, ya que por entonces no se
contaba con el Poliducto Luján -Montecristo. El fluido
era traido de la zona de embarques en camiones especiales y luego
circulaba por cañerías subterráneas hasta
llegar a los tanques. Las instalaciones estaban bien equipadas
con electricidad, potentes reflectores, galpones y caminos bien
delimitados y pintados. Era tráfico peligroso (las zapatas
de los trenes no eran ferrosas) para evitar chispas.
Otro cliente importante fué YPF. Se recibían
caños de todo tipo (hasta de 1m. de diámetro) y
cargas de sal con destino a Destilería, procedentes del
norte del país. También se transportaba baritina.
Industria Grassi, recibía materiales para la elaboración
de ferroaleaciones: caliza exportada desde San Juan, carbón
vegetal de Santiago del Estero, manganeso de Salta y de Bolivia,
además de viruta de acero de Villa Constitución
(Santa Fé), a la que se le enviaba a su vez ferromanganeso.
El traslado de ganado, era una actividad considerada
una fiesta en el distrito. El embarque y traslado del ganado a
Chile envolvía de una atmósfera húmeda a
todo el lugar, olor a guano, el mugido de los animales y el retumbar
de patas en las jaulas, junto a las expresiones de los troperos
era algo especial.
Luego de este intenso papel del ferrocarril sobrevino
la época de la reestructuración de las empresas
del estado. En 1990 se dispone la racionalización del sector.
El 31 de enero de ese mismo año corre el último
tren de pasajeros. Hacia 1992 popr decreto presidencial la provincia
de Mendoza debía hacerse cargo del sector de vías
que pertenecieron al Trasandino. En marzo de 1993 el último
tren de servicio interno transita las vías. Posteriormente
sobrevino una época de desprotección y devastación,
hasta que distintas comunas ocupan las estaciones, quedando otras
libradas a su suerte.
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En el lugar de la estación Blanco Encalada, vive aún
el último jefe ferroviario "Don Néstor Antonio
Flores" quién fué responsable de la misma durante
tres décadas. El rememora con nostalgia, cada hecho, cada
anécdota circunstancias y objetos que simbolizan una etapa
de nuestra historia, custodiada por una herencia ferroviaria de
dos generaciones. ya que el padre de Don Flores y su suegro fueron
también ferroviarios, enseñándoles a él
y a su esposa la pasión, el amor y el valor del tren y la
comunicación con la gente de cada pueblo que recorrían
atravesando el país. El aroma a durmientes de quebracho colorado,
la humedad de los pisos de madera combinados con el metal de los
"palos de vía libre", los papeles y el olor a tinta,
forjan un molde especial en todo ferroviario.
Por este motivo el Sr. Flores decide llevar a cabo un proyecto para
transformar en museo, lo que aún queda de la vieja estación.
Se propone la puesta en valor de edificio, muebles y objetos de
su pertenencia y donados para crear un centro de referencia histórico
ultural, al que desea llamar "Alejandrino Alfonso"
quien fuera, a su parecer una intachable autoridad que desempeñaba
como auditor, interventor de estaciones de Ferrocarriles Argentinos
en aquellas décadas.
Dicha persona promovió altos valores de honestidad,
sinceridad, responsabilidad, compromiso, gentileza, y rectitud dentro
del sector ferroviario. Para distinguir a las autoridades que practicaban
esos valores a ultranza desde sus puestos de trabajo, se elige a
este hombre del riel para designar al museo.
Las construcciones ferroviarias deben trascender
y convertirse en monumentos, no solo por sus cualidades arquitectónicas,
sino también por su profundo significado histórico-social,
como generadores urbanos en los comienzos de la vida institucional
de muchos pueblos. Sin embargo el objetivo de la puesta en valor
y restauración de estos edificios y objetos, requiere de
una constante colaboración y apoyo, que en este caso ha sido,
en parte, brindada por la Municipalidad de Luján de Cuyo.
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